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El Mundo 21 de abril 2008
Luz sobre la mazmorra - La Mahler Chamber destacó en su interpretación de la única ópera de Beethoven ALVARO DEL AMO
Fidelio Autor: Beethoven / Director musical: Claudio Abbadol / Director de escena: Chris Kraus / Reparto: Clifton Forbis (Florestan), Anja Kampe (Leonore), Giorgio Surjan (Rocco), Julia Kleiter (Marzelline), Jörg Schneider (Jaquino), Albert Dohmen (Don Pizarro), Diógenes Randes (Don Fernando), Mahler Chamber Orchestra, nueva coproducción del Teatro Real con los Teatros de Baden-Baden, Módena y Ferrara. / Lugar: Teatro Real. / Fecha: 19 de abril. *** Esta obra es única, no tanto porque Beethoven no compuso más óperas, como por su carácter de manifiesto aislado sobre el valor divino de lo humano. Suele destacarse su defensa de la libertad, la justicia o la valentía, pero es difícil subrayar un mensaje particular de la monumental declaración de humanismo, iluminado por el amor conyugal como el código que engloba la totalidad de virtudes, principios y atributos que constituyen el soporte íntimo y revelador del frágil y torpe animal racional. Después de escuchar Fidelio uno se siente purificado por un misterioso bautismo laico, que no descarta la huella y la llamada de una potencia superior. El gran director de orquesta Claudio Abbado, recibido y despedido con fervor entusiasta, despliega una versión diáfana de la música excelsa, obteniendo de los coros y de los jóvenes de la Mahler Chamber una interpretación cristalina, de respiración serena y conmovedora en su exactitud y convicción. Fue sin duda el principal vencedor de una jornada de éxito, que premia merecidamente esta coproducción del Teatro Real. El cineasta Chris Kraus, debutante como director operístico, ha sabido contar la historia con coherencia y claridad. Arranca con audacia mostrando a Marzelline, que limpia una guillotina como si fregara los cacharros o pasara una fregona; logra un efectivo ambiente carcelario, del que emergen los prisioneros de la oscuridad a la luz; y dirige bien a las criaturas escénicas, todas ellas estereotipos menos la protagonista, humanizando al inverosímil carcelero frente al malvado Don Pizarro, que presenta como un tullido perverso en silla de ruedas o sostenido por muletas. Más discutible, hasta el punto de llegar a emborronar el optimismo humanista del desenlace, es la idea de identificar a Don Fernando como un cardenal que, después de liberar a Florestan, ejecuta a Don Pizarro, rechaza al pueblo y levanta nuevas guillotinas, recordándonos que el poder siempre es represor. Las protestas del público, mezcladas con las aclamaciones para los demás, parecían advertir al prometedor debutante que no tenía derecho a enturbiar con su lucidez pesimista el mensaje de esperanza beethoveniano. El reparto no alcanzó la calidad de la batuta, ni siquiera el buen trabajo del regista. Inexistente el Jaquino de Jörg Schneider y muy débil Diógenes Randes como Don Fernando, al Rocco de Giorgio Surjan le faltó carne y al Don Pizarro de Albert Dohmen una dosis mayor de truculencia. Anja Kampe sí fue una vigorosa Leonore, salvo alguna aspereza, frente al agrio y apurado Florestan de Clifton Forbis. Marzelline, la pobre chica enamorada de Fidelio sin poder sospechar que era una esposa disfrazada, encontró en Julia Kleiter la interpretación más rotunda de un reparto que, en su modestia, no empañó el triunfo de la noche, que arrojó a los espectadores a la oscuridad desapacible, creyendo, si no en la fiabilidad eterna del amor conyugal, al menos animados y agradecidos de recibir los dones de artistas dotados de la gracia divina, o humana.
Erstellungsdatum : 27/04/2008 @ 20:56
Letzte Änderung am : 27/04/2008 @ 21:20
Kategorie : Abbado in der Presse
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